diumenge, 8 de gener de 2017

Tot un clàssic: La mort d’Ivan Illitx



Resultó lo que de ordinario resulta en las viviendas de personas que quieren hacerse pasar por ricas no siéndolo de veras, y, por consiguiente, acaban pareciéndose a otras de su condición ... Y la casa de Iván Ilich era tan semejante a las otras que no hubiera sido objeto de la menor atención, pero a él, sin embargo, se le antojaba original
El mayor deleite de Iván Ilich era organizar pequeñas comidas a las que invitaba a hombres y mujeres de alta posición social, y al igual que su sala podía ser copia de otras salas, sus reuniones con tales persones podían ser copia de otras reuniones de la misma índole
La seva única aspiració era aparentar, portar un gran tren de vida, pensar-se que era únic i apreciat, però segurament sense gaudir de res del que l’envoltava. Total una vida del tot superficial, però de la que ell es sentia especialment satisfet i orgullós.
Los deleites de su trabajo oficial eran deleites de la ambición; los deleites de su vida social eran deleites de la vanidad” En definitiva tot un personatge, però de sobte tot canvia quan emmalalteix.
Todo sucedió como lo había esperado; todo sucedió como siempre sucedía .... El medico famoso se daba ante él los mismos aires que él se daba ante un acusado
Aleshores s’omple de dubtes i preguntes i s’inicia tot un calvari: “Vivir así, solo, al borde de un abismo, sin nadie que le comprendiese ni se apiadase de él
Cuando ya no exista, ¿qué habrá? No habrá nada. Entonces ¿dónde estaré cuando ya no exista? ¿Es esto morirse?”
Y ya no podía olvidarse de aquelloAllò, el dolor i la mort estan presents a totes hores i en tots els llocs. “Se acostó y una vez más se quedó solo con aquello: cara a cara con aquello. Y no había nada que hacer, salvo mirarlo y temblar
Los minutos se sucedían, uno tras otro, las horas una tras otra. Todo seguía lo mismo, todo sin cesar. Y lo más terrible de todo era el fin inevitable


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