dimarts, 13 d’agost de 2013

La vida i la cultura líquida



La sociedad “moderna líquida” es aquella en que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en unas rutinas determinadas. ... La vida líquida, como la sociedad moderna líquida, no puede mantener su forma ni su rumbo durante mucho tiempo. En resumidas cuentas, la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constantes.



En la societat líquida la cultura és gestionada com un objecte de consum més, i entra a regir-se per les mateixes normes. Hem passat d’una cultura sòlida a una cultura líquida. Actualment en la cultura es cerca la gratificació i la rendibilitat immediates. Estem vivint una cultura d’utilitzar i llençar. L’exemple més paradigmàtic és el gran espectacle efímer. El que es demana a la cultura actual és que tingui mercat i consumidors en un termini breu de temps i amb data de caducitat propera per tal de cercar el nou producte cultural que l'ha de substituir.
El consum ha de ser immediat i no pot esperar. Com que molts productes culturals no entren dins d'aquest  paradigma deixen de ser tinguts en compte i resten al marge. La novetat està per sobre del que perdura.

El món sòlid i la cultura sòlida cercaven l'eternitat, en canvi, la modernitat líquida i la cultura líquida estan en permanent estat de fugacitat. Se ha situado el valor de la novedad por encima del valor de lo perdurable.


Tot és susceptible de convertir-se en objecte de consum, en mercaderia. Tot objecte de consum té com a finalitat última acabar en el oblit i en el pot de les deixalles, el més ràpidament possible. Els objectes culturals també.




La práctica de la libertad de elección está fuera del alcance de muchos hombres y mujeres la mayor parte del tiempo. Los pobres se encuentran alejados de los ricos, expulsados en el margen, en los suburbios, a una distancia que otorgue seguridad, alejados de los placeres de la riqueza. Para la mayoría de nosotros los pobres son como fantasmas del espacio exterior. No están en nuestros itinerarios y cuando los encontramos en nuestro camino nos generan inseguridad. 
Això és el que passa quan els trobem demanant o remenant les escombraries. Davant la proliferació de perills i pors, ens protegim tot el que podem. Ara bé tot això no ens ofereix pas una major sensació de seguretat. Encara que sembli una contradicció, en un món que cada cop coneixem més, també cada cop tenim més temors.


De la inseguridad y del temor se puede extraer un gran capital comercial. La seguridad personal se ha convertido en un importante argumento de venta en toda suerte de estrategias de marketing, incluidas la de los programas políticos.

Cuando desaparece la inseguridad también están condenadas a desaparecer de las calles de la ciudad la espontaneidad, la flexibilidad, la capacidad para sorprender y la promesa de aventura, que son los principales atractivos de la vida urbana. La alternativa a la inseguridad no es el paraíso de la tranquilidad, sino el infierno del aburrimiento.
La ciutat és l’espai per definició en el que hem de conviure amb estranys, però això ens produeix inseguretat i no ens agrada i tendim a refugiar-nos en el nostre espai privat per protegir-nos de l’espai públic que està sempre ple d’estranys.



El terreno sobre el que supuestamente descansan nuestras perspectivas de vida es sin duda inestable, como también lo son nuestros empleos y las empresas que los ofrecen, nuestros compañeros y nuestras redes de amigos, la situación de la que disfrutamos en la sociedad y la autoestima y la autoconfianza que se derivan de aquélla. El “progreso”, otrora la más extrema manifestación de optimismo radical y promesa de una felicidad universalmente compartida y duradera, se ha desplazado hasta el polo de expectativas opuesto. Ese concepto representa ahora la amenaza de un cambio implacable e inexorable que, lejos de augurar paz y descanso, presagia una crisis y una tensión continuas que harán imposible el más mínimo momento de respiro.

La sociedad de consumo justifica su existencia con la promesa de satisfacer los deseos humanos como ninguna otra sociedad pasada logró hacerlo o pudo siquiera soñar como hacerlo. Sin embargo, esa promesa de satisfacción sólo puede resultar seductora en la medida que el deseo permanece insatisfecho. De fet, satisfer totes les necessitats suposaria el final de la societat de consum. La sociedad de consumo consigue hacer permanente esa insatisfacción. Converteix la necessitat en compulsió o addició.
Nunca antes habíamos sido tan dolorosamente autoconscientes de nuestros actos de elección, realizados ahora en condiciones de una penosa (aunque incurable) incertidumbre y bajo la amenaza constante de quedarnos atrás y de ser excluidos del juego sin posibilidad de regresar a él por no haber respondido a las nuevas demandas.
Vivim en un món en que les pautes d’elecció canvien constantment. Nada impide que los puntos de referencia y las directrices que hoy parecen fiables sean desacreditados y condenados mañana. No parece haber ninguna isla estable y segura entre tanta marea. 


Henry A. Giroux i Susan Searls Giroux (2003): “la democracia está en peligro porque los individuos son incapaces de traducir sus sufrimientos privados en unas preocupaciones y una acción colectiva ampliamente compartidas con otras personas. Al tiempo que las grandes empresas multinacionales condicionan de manera creciente los contenidos de los medios de comunicación mayoritarios y, con ello, privatizan el espacio público, el compromiso cívico parece cada vez más impotente y los valores públicos se vuelven invisibles. Hoy, para muchas personas que han renunciado a incrementar el alcance de sus derechos y libertades y a expandir, con ello, el radio de acción de la democracia sustantiva, la ciudadanía ha quedado reducida al acto de comprar y vender productos de mercado (entre los que se incluyen los propios candidatos electorales



Conclusió final del llibre: Sentimos, suponemos y sospechamos qué es lo que hay que hacer. Pero no podemos conocer la forma ni la configuración que finalmente adoptará. De lo que sí podemos estar bastante seguros, no obstante, es de que esa forma no nos resultará familiar. Será diferente a todo aquello a lo que nos hemos acostumbrado.

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