diumenge, 13 d’abril de 2014

Miedo líquido



Un nou llibre de Zygmunt Bauman. Els arguments que desgrana al llarg de les seves pàgines estan íntimament relacionats amb el llibre de Ulrich Beck "La sociedad del riesgo mundial" que vaig llegir l'estiu passat.

Les pors líquides i el mal

Mal y miedo son gemelos siameses. Es imposible encontrarse con uno sin encontrarse al mismo tiempo con el otro. Quizá sean, incluso, dos nombres distintos para una misma experiencia. Si hay un miedo que sea genuina y desesperadamente insoportable es el miedo a la invencibilidad del mal.
Aunque seamos ahora más sabios que nuestros antepasados hemos dejado de confiar en que podamos hallar el camino de salida de las catàstrofes no naturales que nos azotan. .. males de origen humano y no menos crueles e imposibles de prever: Auschwitz, gulags soviéticos, Hiroshima, ...
PRIMO LEVI afirma : “No hay duda de que cada uno de nosotros puede, potencialmente convertirse en un monstruo.” Tot i que ens sembla impossible que nosaltres ho puguem ser, en les mateixes circumstàncies humanes que alguns dels seus protagonistes més sinistres, tindríem gairebé les mateixes possibilitats de convertir-nos en els mateixos monstres.
Los males provocados por los humanos se nos antojan hoy tan inesperados como sus predecesores naturales. La humanidad dispone hoy en día de todas las armas necesarias para cometer un suicidio colectivo: es decir para aniquilarse a sí misma llevándose consigo el resto de la vida sobre el planeta.
En el mundo de la modernidad líquida, los peligros y los miedos tienen también consistencia líquida ... ¿o acaso gaseosa? Fluyen, calan, se filtran, rezuman ... No se han inventado todavía paredes capaces de retenerlos, aunque sean muchos los que intenten construirlas.
El fantasma de la vulnerabilidad planea sobre el planeta “negativamente globalizado”. Todos estamos en peligro y todos somos peligros para los demás.
En los países desarrollados vivimos sin duda en algunas de las sociedades más seguras que jamás hayan existido. Gozamos de una alto grado de protección contra las tres amenazas principales a nuestra seguridad: contra las fuerzas superiores de la naturaleza, contra los puntos débiles innatos de nuestros cuerpos y contra los peligros que emanan de la agresión de otras personas.
Las personas que viven en la mayor comodidad registrada en la historia se sienten más amenazadas, inseguras y atemorizadas, más inclinadas al pánico y más apasionadas por todo lo relacionado con la seguridad y la protección que las personas de casi todas las demás sociedades anteriores y actuales.
Ante las dos primeras amenazas se han realizado avances espectaculares en protección. No tanto, frente a la tercera de las amenazas.
Una docena mal contada de conspiradores islámicos, dispuestos a matar, ha demostrado ser suficiente para crear el ambiente de fortaleza sitiada en el que vivimos actualmente y para agitar la presente ola de “inseguridad generalizada”.
En un món global com el d’avui ni tancant les fronteres amb clau i forrellat ens lliuraríem del perill terrorista exterior. Hi ha massa greuges flotant en l’ambient per poder-ho evitar. No calen ni grans estructures ni grans organitzacions. Poca gent amb un mínim de infraestructura tenen la capacitat de portar a terme un destructiu acte terrorista. I això és gairebé impossible de controlar i vigilar.
La maquinaria del Estado-nación, inventada y preparada para proteger la soberanía territorial y para separar inequívocamente a los “de dentro” de los “de fuera” ha estat enganxada sense la preparació necessària per fer front el nou terrorisme.
El más horrendo de los nuevos temores añadidos es el miedo a ser incapaces de impedir el hecho mismo de tener miedo. Tememos aquello que no podemos controlar. Lo que no somos capaces de manejar nos es desconocido y lo desconocido nos asusta.
A medida que la anterior red protectora de derechos sociales se debilita regresa la pesadilla de la inseguridad y del miedo que el Estado social había propuesto eliminar para siempre.
La libertad  sin seguridad no es una sensación menos terrible y desalentadora que la seguridad sin libertad. Ambas son situaciones cargadas de amenazas y miedo.

Un món líquid amarat de principis religiosos.

En els sermons de les diferents religions es parla que las fuerzas satánicas han conseguido bajar a la tierra. .... No s’ha produït una politització de la religió sinó una religionització de la política.
Ens trobem en un moment de grans contradiccions: el mundo de la modernidad líquida nos inculca que nos guiemos por proyectos a corto plazo y deseos efímeros, en canvi des de les “altes instàncies morals i polítiques” ens parlen de valors eterns, universals i absoluts propers als valors de la religiositat de sempre.
Los peligros que más tememos son inmediatos; comprensiblemente también deseamos que los remedios sean inminentes, “soluciones rápidas”, que proporcionen alivio al momento. Aunque las raíces del peligro puedan ser enrevesadas y complicadas, deseamos que nuestras defensas sean simples y estén preparadas para ser usadas aquí y ahora. En tot som part de la cultura de l’aquí i ara. Nos molestan las soluciones que requieren que prestemos atención a nuestros propios defectos y faltas. Aborrecemos por completa la idea de que son pocas o nulas las diferencias entre nosotros, los hijos de la luz y ellos la camada de la oscuridad.
Todos esos deseos y rencores son mejor atendidos por las religiones, y en particular por las variedades fundamentalistas de las religiones monistas, incluídas en este grupo el comunismo y el fascismo, que por ningún otro sistema de ideas. Són ideologies de blanc i negre i de veritats absolutes. No hem sabut substituir el Déu omnipresent i omnipotent per la esperança en una humanitat autònoma i autosuficient. D’alguna manera estem tornant a la necessitat d’un Déu que solucioni els nostres neguits i maldecaps i ens doni solucions senzilles i ràpides.

Les relacions humanes líquides productores d’ansietat

Las relaciones humanas han dejado de ser ámbitos de certeza, tranquilidad y sosiego espiritual. En lugar de ello, se han convertido en una fuente prolífica de ansiedad. Lejos de ofrecer el codiciado descanso, prometen una ansiedad perpetua y una vida en constante alerta.
El hecho de que en nuestros tiempos modernos líquidos necesitemos y deseemos vínculos sólidos y fiables más que en ninguna otra época anterior no hace más que agravar la ansiedad de no poder-ho assolir de cap de les maneres.
Esperamos compensar en forma de cantidad (a través de nuestras relaciones en la red) la pérdida de calidad en las relaciones que se ha producido en la voragine de nuestra vida moderna líquida. Pero las relaciones no se fortalecen, los miedos no desaparecen.

Els rics i els pobres en el món líquid.

Hasta el momento, la razón moderna ha estado al servicio del privilegio y el deseo de superioridad y no de la universalidad.
La catàstrofe del Katrina és bon exemple del que passa: es pot preveure amb antelació i es donen avisos a la població de que marxi de la zona, però els que ho poden fer són els rics (tenen diners i les possessions que abandonen estan assegurades i un cop acabi la catàstrofe podran tornar a fer vida normal), en canvi els pobres ho tenen molt més difícil. Sense diners tot és sempre molt més difícil i si abandonen les seves possessions les perdran per sempre, i això és el que acaba passant. Les catàstrofes siguin on sigui sempre afectaran a la part més dèbil i pobre de la població, i els més rics en sortiran beneficiats.
Los aristócratas necesitan hacer muy poco para conservar su identidad y las clases bajas no pueden hacer prácticamente nada por cambiar la suya; sólo la clase media debe esforzarse por seguir siendo lo que es.

Política i economia: necessitem canvis per afrontar el futur

El poder y la política se desvían cada vez más el uno de la otra siguiendo direcciones opuestas. El problema al que el presente siglo tendrá que hacer frente con toda seguridad como su reto principal es el de reunir de nuevo al poder y a la política.
En un planeta negativamente globalizado, los problemas fundamentales son globales y no admiten soluciones locales. Ya no es posible garantizar la democracia y la libertad en un solo país o, ni siquiera, en un grupo de ellos. El futuro de la democracia y la libertad sólo puede ser asegurado a escala planetaria.
Carecemos de las herramientas ... que nos permitirían reconquistar y volver a tomar posesión del control ... que en el momento presente se nos ha escapado de las manos.
NEAL LAWSON: El Estado pasa a ser un siervo de la economía global. Ha dejado de ser el amo omnipotente de su territorio
THOMAS FRANK: El mercado se considera herramienta suprema de la democracia por la que cada individuo emite su voto a todas horas y todos los días adquiriendo los bienes y los servicios que realmente le importan. Sóc el que compro, no el que voto.
La economia és la que mana i l’Estat està al seu servei. La seva única funció és garantir l’ordre públic que necessita l’economia per desenvolupar-se.
Segons JACQUES ATTALI actualmente las naciones organizadas en Estado “renuncian a influir en la marcha general de los acontecimientos y abandonan en manos de la globalización todos los medios para dirigir el destino del mundo y para resistirse a las múltimples formas en que los miedos pueden manifestarse”
RICHARD RORTY: Actualmente existe una superclase global que toma todas las grandes decisiones económicas y que las toma de forma completamente independiente de los parlamentos y, por consiguiente, de la voluntad de los votantes de cualquier país.
La sociedad ya no está protegida por el Estado, sino que se halla expuesta a la voracidad de fuerzas que el Estado no controla. Los políticos se limitan a gestionar algunas medidas que les permitan mantenerse en el poder tras las siguientes elecciones. De hecho el Estado actual se ha reducido a un simple Estado de la seguridad personal.
El Estado de la seguridad personal no tiene fama de tener inclinaciones particularmente favorables a la democracia.
El Estado de la seguridad personal se inspira en el miedo y la incertidumbre, los dos archienemigos de la confianza.

La historia del ascenso de la democracia moderna podría escribirse como un relato de los progresos realizados en la eliminación de las sucesivas causas de incertidumbre y miedo. L’estat del benestar ha procurat lluitar contra aquestes pors: atur, malaltia, vellesa i els serveis essencials tots garantits per l’Estat. Però ara aquestes conquestes s’estan perdent i tornen aparèixer les pors al futur i al que passarà.
Per una banda ens venen que estem en la millor i més segura de les societats, però per altra banda els mitjans ens mostren de manera continua tot una sèrie de mals que ens rodegen: els sense sostre, les drogues, els atracadors, el verí del menjar ràpid, el colesterol, el tabac, ...
Els més rics s’aprofiten de la globalització de tal manera que gairebé podem dir que paguen impostos per què volen, ja que davant de qualsevol amenaça l’únic que han de fer és canviar els seus diners de lloc i deixar de pagar. Per aquesta raó els governs els tenen tan ben cuidats davant de la por que marxin. De fet són o viuen en un lloc concret, però no són d’en lloc. Simplement són d’on podem pagar menys impostos.

Anem cap a la catàstrofe o cap un nou futur ?

Podríamos profetizar que, si nada la refrena o la domina, nuestra globalización negativa hace ineludible la catàstrofe. Si no formulamos esta profecía y no la tratamos en serio, pocas esperanzas puede tener la humanidad de convertirla en evitable. El único comienzo prometedor para una terapia contra el miedo que crece y, en última instancia, nos incapacita es ver más allá de él, hasta lo más hondo de sus raíces, porque el único modo prometedor de continuar dicha terapia pasa por enfrentarse a la tarea de arrancar esas raíces.
El siglo que nos espera podría perfectamente ser una era de catàstrofe definitiva. Pero también podría ser una época en la que se negociase un nuevo pacto entre los intelectuales y el pueblo –entendido ahora como la humanidad en su conjunto- y se le diese vida. Esperemos que la elección entre esos dos futuros siga estando en nuestras manos.